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Anabella Rodriguez
Venezuela
Una historia de la naturaleza
En las culturas indígenas hallamos una estrecha relación con la naturaleza. El indígena, observador de los detalles, construye su mundo alrededor de la variedad que nos ofrece la naturaleza y que, muchas veces, no vemos en lo cotidiano, distraídos con problemas de la vida diaria. Las obras indígenas nos traen estos “pequeños fragmentos” del mundo y nos cuentan a través de la flora y la fauna explicaciones de la vida. La cultura Pemón posee esa “riqueza natural” de gran estética. Pemón significa “hombre” y se le dio este nombre a la cultura cuando los misioneros preguntaban a los indígenas cómo se llamaba su pueblo o cómo ellos se llamaban, los indios contestaban: “Pemón”, porque decía que eran “hombres” con el significado mitológico que tenía para ellos. Un “Pemón” era para su pueblo lo que sería un “Ciudadano” para la cultura grecolatina, donde la Urbs o Polis constituía el único mundo y pertenecer a él implicaba seguir las tradiciones y tener las virtudes (la famosa areté griega). Por ello, los indígenas decían con orgullo que eran y son Pemones.
La lengua Pemón es hablada por una 20.000 personas y pertenece a la familia lingüística Caribe. Se encuentran en las subregiones del Canaima y la Gran Sabana en el sur-este del Estado Bolívar en Venezuela y en algunos poblados limítrofes con Brasil (donde existe una interesante novela clásica, Makunaimá de Mario de Andrade, que introdujo la mitología pemón en el discurso moderno) y Guyana.
Cuando nos aceramos al mundo Pemón resalta su literatura o estética que contiene la palabra mágica y poética capaz de transformar al mundo. Los géneros literarios occidentales no pueden emplearse en esta sociedad, donde la palabra oral tiene mucho valor por ser una cultura principalmente oral (las transcripciones a lengua escrita son productos occidentales). El padre Cesáreo Armellada, uno de los principales investigadores de esta lengua, propuso agrupar su literatura en dos géneros: el género mayor (donde se encuentran los relatos largos) y el género menor (donde se hallan las pequeñas narraciones o poema). Su división no fue por importancia, sino por longitud. Los Tarén pertenecen al género menor y son invocaciones mágicas, parecido a las oraciones religiosas, que cuentan el origen del mundo y buscan mantener el equilibrio del hombre y la naturaleza a través de la palabra. Los Tarén muestran profundas enseñanzas en sus relatos. Este texto, “Mawari Piapanitok Taremuru”, que proviene de la cultura Pemón nos narra sobre unos personajes mitológicos muy interesantes: los Mawarí. Estos seres maravillosos son los que causan las tormentas y los vientos, algunos creen que viven en la cima de las montañas (las nubes que cubren los picos de las montañas), otros piensan que habitan en los ríos y mares. En este “Tarén”, los Mawarí son enfurecidos por Tukui y Aruka (dos aves muy pequeñas, son como el colibrí o chupaflor), los Mawarí comienzan una gran tormenta por la furia, pero no asustan a los pequeños pájaros que se enfrentan a ellos y los derrotan con su canto que le hace olvidar la ira a los Mawarí y los invitan a reír. Sin duda, este Tarén es un bello cuento de cómo se pueden lograr los objetivos, sin la fuerza. Es un canto a la paz. Además, ofrece una maravillosa explicación mítica a las tormentas.
Anabella Rodríguez
Mawari Piapanitok Taremuru
Tukui-ya, aruka-da-re Mawariton
Yama sakoropapue to-da Mawariton
patasek poro t-esema-kon daktai e ke
re-nak-ne to sakoropapue to-da. Pena
ichipue-ma pia dama daktaino-pe.
Ipan-pe mawari yama sakorotasak
Chipue, manare warai neke. Muere
kaichare pemon dama tetamesan ichi-pue
muere poro-re; ti-tapuru-kon tau
chima to etinipuipue ante, tururu
tukai, kuranau warante, mawari yama
yepui eta to-da yenin.
Tise tukui etini-puen, aruka
nere, mawariton sakoropatipoukon-pe
chima. Narik-pe kru mawari yama
yepuipue. Tise tukui-ya, aruka-da-re
taurepue konsera chima: “ To nimuepai
-ichi sere; tewe mawariton niyepui”,
taurepue to-da.
Mawarenton neke mawari yama
yepuipue, pata eporipue to-da; pemonton
tapuruka-ri sekesekemapue to-da;
i-moka to-da kaima to ichipue. Ipan-pe
to esakorotasak tise, tapuruka puckepueti
to-da dana, tu wanmara chima tukui
esemboikapue to rakei, to yembata
pona yereutapue yei panta pona;
muere warante-re aruka epakapue to rakei
¡serei! yei panta pona yatapichipue.
Muere tise-wi tukui-ya, aruka-da-re
Mawariton arikapue to-da, t-eserenka-kon
ke-re to arikapue toda, to tarembapue to-da.
Ain, mawariton etinimapue te-maimu-kon
sakoro-pe para semai-re.
T-esesare tukui-ya, aruka-da-re
taurepue: Mawariton sakoro-pe yepui
yan, mawariton esakorotasak, ekamasak-re
tuna warinkon sakorotasak yepui asetun-pe
sekeseke tukai, muere
kenapanipui-uya-te. Ure sa-ne muete,
to auchimba-da-te, to maimuka-da-te.
Ure muete Wai-kuru-pia, Taren-tavenima-pia,
tukui-ya taurepue. Ure muete, aruka-da taurepue, to tarembanin-te
to ra pona-re tutesen-re; asetun-pe to yepui yau, wakarampue-pe
to yepui yau-re to taremba-da-te. Muere-wi ¡itu itu! Kaima, to tarembapue-ya
Mo etek, taure ina-da warante, to
kenepankapue-ya.
Tomado del Pemón por: Carmen María Yumira de Kamarata. En: Armellada, Cesáreo. (1972) Pemontón Taremuru. UCAB- Instituto de Investigaciones Históricas - Centro de Lenguas Indígenas, Caracas
Tarén para aplacar a los Mawari
El pájaro, llamado chupaflor o tucusito,
y el otro, llamado aruká, molestaron
y enfurecieron a los Mawari.
Ellos andaban de viaje por lugares
donde había muchos mawarí y los molestaron
quién sabe con qué. Esto sucedió hace mucho
en tiempo de los Piá.
Los Mawarí estaban enfurecidos;
su enfado era muy grande.
Unos indios, que andaban también por allí de viaje
y que descansaba, oyó el ruido como de huracán que venía.
Pero Tukui y Aruká estaban tan tranquilos,
aunque ellos eran los causantes de la ira de los Mawarí.
Los Mawarí venían terribles. Pero tukui y aruká
dijeron como si tal cosa: -“Esperemos, no se preocupen dejen que vengan los Mawarí”.
Llegaron los Mawarí como remolinos
En gran número; sacudieron las casas,
Sacudieron tanto las casas que parecían volar.
Cuando más enfurecidos estaban,
y las casas casi destrozaban,
Tukui vino contra los vientos y se posó en una rama frente a los Mawarí.
De igual forma, hizo Aruká y se sentó en otra rama.
Tukui y Aruka hicieron reir a los Mawari con su dulzura
y ahí mismo quedaron encantados con su cantar.
Y los Mawarí perdieron su hablar furioso y se
aplacaron los vientos.
Y dijeron Tukui y Aruká:
-Cuando los Mawarí viene furiosos y con ira,
cuando los que viven en las aguas vienen molestos,
yo los calmo, yo claro que sí, los hago felices con mi canto,
yo les quito su voz de truenos.
Yo, yo Wai kuru piá Tarén-ta-venima-piá
dijo Tukui. Y dijo Aruká: “Y yo los soplo yendo al encuentro con
ellos, yendo a su misma cara cuando viene el viento fuerte”.
Y sopló en silencio diciendo: “¡itú, itú! Y como quien dice ¡Silencio! los hago callar”.
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